Viejo poema nuevo VI.

Delante de mí tengo una lista
de todos
mis errores.

Io sonno
Tu sei
Lei é

Está bien pensar que
fuimos demasiado
buenos
para ser ciertos o que fuimos
demasiado hermanos para
ser amantes.
Pero fuimos
buenos y
hermanos y,
a veces,
nos quisimos;
quiero recordar que adoré
elvalle que formaban tus pequeños pechos
hasta tu ombligo, y
la sombra que proyectaban nuestros cuerpos
desnudos contra la pared.

Quiero recordar y no recuerdo.

Delante de mí tengo una lista
de todos mis errores
y yo estoy en todas las fotos
y a ti no te encuentro.

Siempre me gustaron las historias
de fantasmas.

Viejo poema nuevo V.

«Mis demonios y yo estamos más unidos que nunca»
Homer Simpson

Esta casa que no tengo, que
he pagado con mi esfuerzo, que
es oscura de negras paredes blancas y
me pertenece
por fin,
esta casa
es tuya.

Tuyas son sus persianas que casi fueran
raíles de aquel tren. Tuyas son
sus ventanas en las que quedaran
las huellas húmedas de nuestras manos en invierno
cuando fuésemos perros. Tuyas son
sus calles y avenidas de techo bajo
y poca luz. Tuyo, su pequeño baño con olor a
No-Do. Tuya es su cocina donde tantas
veces follásemos. Tuyo es su sofá donde quizña
hiciésemos el amor. Tuya es su hambre. Tuya
su insomnio; mi lámpara, mis libros, mi mesa e, incluso,
esa planta de interior que matásemos. Tuyos.
Tuyos son sus recuerdos donde nos encontrásemos.
Tuyo es mi odio ciego donde te amara.
Tuya habría sido, quién sabe, esta cama
desde donde te echo de menos.

Viejo poema nuevo II.

Me dicen que sigues paseando como si yo te mirara
y tienes vidas nuevas.
Y yo,
yo.
Yo.

Yo intento cada mañana que el ahorcado sea un juego
y no el titular de mi necrológica.

Se vacía la noche. Caen sobre la tierra
estrellas fugaces. Nunca es tarde, nunca,
nunca. Es tarde;
lo sabes.

Cómo la Plaza Mayor se nos quedaba pequeña;
cómo el tren hacía siempre una parada más por nosotros.
Cómo tu cama amaba mi piel.
Cómo mi piel amaba tu piel.
Tu piel,
Tu piel.
Nunca supe a quién amaba tu piel.

Estos días vivo siempre rodeado de caras
como quien se rodea de pieles cuando tiene frío
para no pensar en la fiebre y el temblor
ni en los trabalenguas ni
los trabacaderas.
Pero siempre vuelvo a casa solo.

Yo quería escribir la oda al amor más hermosa de todas
y fui a dar contigo.