Viejo poema nuevo XI.

Necesito vaciarme de todo lo que queda dentro de mí.
Hacerme uno con mi ruido y mi polvo.
Aprender a vivir solo.

Necesito poder enfrentarme a viejas fotos
y a olores que traen recuerdos
y a lo que queda de mis promesas.

Encontrarme en mis palabras, y en el rostro del espejo.
Buscar un sitio en el mundo. Conseguir un sitio en el mundo.
Ser algo más que el esperpento que creé de mí
hace años.

Necesito vaciarme y quedarme a solas con mi diástole.
Poner orden. Escuchar el eco que retumba
en mis costillas.

Olvidar que ella existió. Olvidar que durmió a mi lado
tantas noches. Sentir que si duele es porque cura.
Saber que soy yo. Y yo quedo. Y yo prevalezco.

Necesito vaciarme y sentir el asfalto que pisan mis botas.
Enamorarme de cada esquina. Hacer de mi casa un hogar.
Dejar de fumar por la noche. Dejar de dormir por la mañana.
Ser quien quiero y no quien debo.

Decir adiós a lo que tuve. Alegrarme por lo que sentí.
Echar de menos solo para arrancarme sonrisas.
Asumir que, si hay futuro,
quizá valdrá la pena.

Viejo poema nuevo X.

«É tutto sedimentato sotto il chiacchiericcio e il rumore, il silenzio, il sentimento, l’emozione e la paura, gli sparuti incostanti sprazzi di bellezza e poi lo squallore disgraziato e l’uomo miserabile.»

Todo lo que sucede antes de nuestra muerte
será solo un consuelo
para la vida.

Por haber vivido tanto y tan rápido
y, a veces, tan bien o tan mal
en tan poco.

Todo lo que pasa, queda, se
va
mientras el agua atraviesa el humo
y el vapor nos engaña.

Nosotros, que estamos en el medio
sabemos que vivir solo es la excusa.

Podrá haber ciudades, podrá haber techos y sábanas
y melenas de niñas rubias, y ombligos de niñas castañas.
Podrá haber un sepulcro, tibio y constante, donde yazca,
tapado por una losa de mármol, el nombre
de la niña que viste crecer.
De la mujer que viste
huir.
Un epitafio que rece «aquí
yace» o «aquí yazgo». Un réquiem
que suene a vida. Un momento indeterminado
donde todo,
todo,
todo
caiga sobre ti
y tenga sentido.

Te miraré a los ojos. Me aseguraré de que existas
y de que me devuelvas la mirada. Quedaremos colgados
de esta lacra de vino y rosas. Seremos indivisibles. Estarás.
Estaré.

Cuando el camino se aclare y sepa
quién se esconde detrás de mi nombre o
quién duerme dentro de mi cuerpo,
cuando el camino se aclare saldré una mañana
y alzaré mi voz por encima de todos mis errores
y no habrá miedo ya, no,
no habrá
lucha inútil.
La vida se abrirá como una enorme fauce monstruosa
y yo, ciego y sonriente, caminaré dentro de ella
sin temer que se cierre.

Viejo poema nuevo IX.

Sueñas con que te diga
«déjame al otro lado, que
con la izquierda no me apaño
y me encanta tocarte».
Sueñas con que le guste arroparse, pero
dejando siempre una pierna fuera
de la manta;
con que
pida permiso para
leer tus libros
cuando ya estén en su mesilla de noche.
Sueñas con que sea pequeña
y te quepa en el bolsillo, y
gigante para protegerte;
con que te discuta el blues
por el jazz, o Kerouac por
Bukowski, y te llame a veces
y a veces no.
Sueñas con pecas
y caderas
y palabras
y sexo
y caricias.
Crees que sueñas con que existe;
pero no:
sueñas con que algún día
estés a la altura de semejante error.

Viejo poema nuevo VIII.

Hay algo en mí que no responde a principios
y nunca tiene frío:
algo que no sé
explicar, que no puedo
definir, que nunca dejaré
que muera.
Hay algo en mí que es eterno
y nunca dice que ama, pero
lo envuelve todo en seda y
me hace seguir amando
mi vida
(que es suya).
Algo que duele y
corre y
crece y
folla con las mujeres
con las que yo solo me acuesto en sueños.
Algo que piensa como
yo y siente como
yo y se parece
a mí,
pero es perfecto.

Viejo poema nuevo VI.

Delante de mí tengo una lista
de todos
mis errores.

Io sonno
Tu sei
Lei é

Está bien pensar que
fuimos demasiado
buenos
para ser ciertos o que fuimos
demasiado hermanos para
ser amantes.
Pero fuimos
buenos y
hermanos y,
a veces,
nos quisimos;
quiero recordar que adoré
elvalle que formaban tus pequeños pechos
hasta tu ombligo, y
la sombra que proyectaban nuestros cuerpos
desnudos contra la pared.

Quiero recordar y no recuerdo.

Delante de mí tengo una lista
de todos mis errores
y yo estoy en todas las fotos
y a ti no te encuentro.

Siempre me gustaron las historias
de fantasmas.