Te quiero. Odio decir que te quiero,
pero te quiero. Y vives tan lejos y duermes tan cerca
que te quiero porque tú eres tanto de mí
que yo ya no sé encontrar esquina en un espejo en que no te vea.
Yo vivo solo. Ya lo sabes. Tan rodeado de gente
y a la vez tan solo. Ya lo sabes. Soy casi un niño
que busca madre en todos los pechos. Soy casi sombra
que se esconde debajo de las farolas y se arropa con su frío.
A veces quiero no existir. A veces
no existo y quiero. Soy caprichoso y te busco.
Están tan huecas las palabras si tú no las dices…
Pego paredes a tus fotos con chinchetas de colores
y acerco mis recuerdos a la imagen de tu piel desnuda aquellos primeros días.
Y ya no estás. Nunca estás. Solo eres un recuerdo que huye cuando lo abrazo
y yo soy solo un maniquí que espera que lo vistan de gala.